Ando siendo fiera, y las ganas que no me caben en el pecho, ni salen por la garganta porque igual se disparan y explotan, acabaría sin voz y explotaría como un volcán, en llamas, totalmente en llamas, loca y haría daño. Tal ve a ti, o a mi, o a quien sabe dios con mis funestos deseos de tenerte bajo mis sábanas.
Te he confundido, tus ojos con la luna, grandes y llenos, tantas cosas esconden, y pecados, y secretos, y amores, quien sería yo si intentará desvelarlos. Prefiero verlos llenos, porque así a mi también me llenan, me invaden, aunque no pueda mirarte mucho, ni a los ojos ni lejos de ellos.
He confundido tus labios con tus labios pero quizá me confunda en querer besarlos. Aún quiero, y querré. Pero eso dejemos al tiempo y a las ganas, a los días o las noches. Si te acercas puede que me confunda con comida para lobo ambriento y te muerda queriendo comida, queriendo abrigo, o abrigando te. Yo no sé, ¿Tú acaso lo sabes?
Te he confundido con una musa y aún no te he preguntado si lo quieres, si quieres inspirarar mis noches, y abrazar mis días. Y mira que suele huir, correr pero siempre hay alguno o alguna que te ilumina el día, hoy eres tú, te ha tocado tocar mis hojas con el timbre de tu voz, y el tono perpetuo de un beso, el que espero. Y callar los sonidos de un suspiro... ¿Sabes cómo va eso? Yo me acerco en silencio, o con esos ojos de gata que busca refugio, o busca "bagunza" dentro o fuera, al final termina por ser lo mismo. Me miras, te miro, no aguanto mirarte, me giro, y seguimos... Hasta qué alguien caiga o termine rendido, conquistado. Me gustan los juegos, me gusta jugar a conquistar. Son tormentas las que desembocan cerca.
Te he vuelto a confundir y de esta vez con lo que me causas, ¿ O acaso no lo ves? ¿ No lo sientes ? Acércate más, más cerca, creo que vamos a explotar...

No hay comentarios:
Publicar un comentario