lunes, 17 de marzo de 2014

 A veces toca ser seca y no decir tantas palabras para endulzar algo tan amargo que se pasa de intratable. Es que ya no tragó muchas cosas, y trato a muchas otras antes ignoradas. Al final pasas a saber distinguir la cordialidad y el respeto de los colegas y mucho más allá e importante los amigos. Por ejemplo, que prefiero un aviso sutil y una distancia precavida antes de tener que saltar con la arrogancia o las groserías, no me parecen bonitas, ni naturales, aunque para algunos es su pan de cada día porque vete a saber porqué les da por ahí.
Los buenos hemos aprendido a ser precavidos, los "putos" se han quedado solos y los caradura, caradura son... 



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