miércoles, 19 de marzo de 2014

Liberté

Me parece curiosa la búsqueda humana por la libertad, porque en verdad buscamos en la realidad la manifestación de un concepto abstracto, metafísico, que no se puede tocar. En las cumbres de su manifestación se puede sentir, más cerca, más lejos, pero normalmente vivimos buscando la sensación de libertad, la voluntad interior que valga para superar las limitaciones, que ultra pase las circunstancias y perdure en los días. Pero en sí, comprendo que tener mayor libertad es verdaderamente un reto, y no cualquiera sabe lidiar con manifestación metafísica en la realidad misma. Porque la libertad es como un silencio superior que yace sobre todos nosotros, y actúa como sí de una pieza de puzzle se tratará: no se le ve, no se le oye, no se le siente, sé actuar, le elige. Y con ellas, las elecciones, sus consecuencias y adoptarlas es incluso ser consciente de esa libertad. Pero en una mayoría no somos así, queremos hechos sin reglas, simplemente para actuar según nuestro antojo y las consecuencias tampoco las queremos, no siendo consecuente así con nada, ni con nosotros mismos por lo que a libertad se refiere, esa corre lejos. Sin contar con la cadena de hechos repercusivos de acción-reacción a los que estamos sometidos todos. Y cuesta creer y aceptar que mucho más de lo que nos gustaría corre en manos del azar (la suerte, buena o mala ventura). Y al final, la libertad se resume a algo tan pequeño e impreseptible a ojos poco curiosos y perpicaces. En su totalidad, de hecho las personas se sienten más libres cuando están condicionadas por ejemplo, por un amor. Es entonces cuando nace en el pecho, un ansia, y todos se creen capaces de todo, hasta el infinito y de por siempre. Eso, seguramente sea un efecto colateral de la me yo o los cesgos, pero tampoco entremos en eso hoy. 
La cuestión es que la libertad, se podría decir que es la capacidad de cada uno de ser consciente de sí mismo, en todo su conjunto, en sus puntos fuertes, y límites, pudiendo así tener la capacidad de elección (sin contar con la libertad económica, que nos da el dinero, la mental que nos da la meditación, social, entre otras...) y llegar entonces lo más cerca de la libertad verdaderamente existente en lo cotidiano de la vida sin acudir a un concepto metafísico que vive en las ideas y en ningún otro lugar más que en ellas. 

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