A construir y destruir sin respeto
Sin tacto, como si todo signo de vida, corazón latente, pálpitos calientes fueran un punto de ataque,
En seres tan ridículos nos hemos trasnformado
Luchando por una libertad verdaderamente inexistente que no es libre ni es libre de nuestros propios prejuicios y locuras, paranoias y obsesiones, donde estamos enamorados de lo que nos han enseñado amar... ¿ Y todo lo demás? ¿ Y lo desconocido ? ¿ Dónde quedó todo eso ? Que sacrilejios hemos esta cometiendo... Genocidios con nuestros propios deseos, culpando a nosotros mismos de nuestra naturaleza imperfecta, expuestos a nuestra condena.
Volvamos con ella, la fiel membrana de todo soñador, la libertad no pasa de un concepto que sólo conocemos como tal, ahí, en la conceptualizacion de la vida, en las entrañas de lo sin valor. Porque sigo atada a ese mundo, a esa gente, a esa locura, esas tonterías, y miles de preocupaciones y pérdidas de tiempo, en cosas mezquinas y sin valor verdadero, en los días, en el paso del tiempo y no en herizarme la piel. Pierdo el tiempo con esas tonterías en vez de enamorar de los días y su belleza.
Para colmo llegarán los entendidos a comentar, y a criticar, o incluso a tratar de enseñarme... Jajaja es increíble toda esta locura. Más increíble aún, lo irrespetuosos de la vida, de los actos, todos tan váliosos para algunos, tan impregnados de falsedad y carencias para otros. El herido se vuelve verdugo y así permanecen en el tiempo la sentencia del abismo sin fin de la humanidad, de las personas y su carácter falsamente premeditado.
Hablo hoy desde la rabia, y es desde donde quiero hablar hoy. Desde ese punto de odio al mundo, porque yo sé de lo que hablo, y no necesito que nadie más lo entienda excepto calcarlo en papel como signo de censura a ellos, los falsos sufrientes, heridos de muerte en la tumba que llaman vida, que no otra cosa sino compasión y pena puedo sentir. Porque no saben estar vivos, no saben sentir y preservar algo auténtico y verdadero, deben corromperlo y sumirlo en sus cortadas miradas pigmentadas de insomnio y coartadas; no les queda otra, es demasiado peso, demasiada sinceridad, es más de lo que han tenido nunca. Han roto, se han roto, les rompieron, y sólo supieron ver esa versión esquelética cegados por sus rajas quilómetricas y sus epitafios de locura.
Es así, han elegido no elegir pero sí destruir, lo fácil siempre será lo fácil y los auténticos, locos de razón y corazón repudiados y rotos, en realidad no, seguirán desde allí, locos de amor en la razón y en su corazón.
No podrán parar la magia de una pasión sincera en su desvelo, incluso en la desventura.
Pena que he tenido que morir y volver a nacer para entenderlo, entenderles y apagarles de lo ficticio en lo real de mis pesadillas soñadas.
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