Vuelvo atrás, allá, cuando era simple, y los vaqueros azules predominaban manchados de vida y de pasiones, oh, cuanto echo de menos aquel tiempo que nunca fue mío, nunca lo conocí y lo quiero para mi. Mis ganas de conquistar al lo perdido es mayor que el peso que ejerzo tocando suelo. Y perderme entre tus curvas, y amar, y perderme y encontrar un olvido en tus labios, también estamos hablando de aquel tiempo que nunca tuvimos, pues el reloj te secuestro, y tus ideas te limpiaron toda escacez de vértigo y locura. Caminas de prisa, a ninguna parte, comes rápido sin saborear, amas huyendo de nada y de todo, quizá de ti. Y yo te observo, lento, lentamente, te incómodo con mis manías ingenuas, con mis ganas infinitas, con mis placeres desbordados, y vivo como en un corriente que roza el trigo en el campo, que ama explotando cada vez, cada beso, y se va, a tomar nuevos versos a buscar nuevas vidas para también dejarlas y vivir. Si te llamo cariño, ¿ Te incómoda ? Sé que sí, y no me importa. Porque te gano con mis rebeldías, pero no te muestro. Callo los secretos o los grito, según el día, y la pasión, el calor, y las ganas que te tenga. Que dulce es vivir así, y que gélido percibir sus corazones, sus destrozos. En la pureza de una verdad sencilla, en una caricia, en tus ideas, tus gestos, y tus actos encuentro tu verdad o tu mentira. Me sonrojo con tus ojos, me entretengo con tu cabello, que bonito es mirar desde aquí, que belleza nace desde las vistas del horizonte, ¿ Iremos juntos? No importa. Déjame admirarte o odiarte, déjame elegir, o huir. Y yo te dejaré sin respuestas con mis versos, te dejaré marchar, o llegar, o encontrar. Aunque sabes que lo importante se oculta en los silencios y las sonrisas. Mírame a los ojos ellos te confesarán lo que mis labios ya nunca dirán, ni mi aliento susurre ni mis frases muestren. Es un secreto de pura rebelión.
Vuelvo atrás, allá, cuando era simple, y los vaqueros azules predominaban manchados de vida y de pasiones, oh, cuanto echo de menos aquel tiempo que nunca fue mío, nunca lo conocí y lo quiero para mi. Mis ganas de conquistar al lo perdido es mayor que el peso que ejerzo tocando suelo. Y perderme entre tus curvas, y amar, y perderme y encontrar un olvido en tus labios, también estamos hablando de aquel tiempo que nunca tuvimos, pues el reloj te secuestro, y tus ideas te limpiaron toda escacez de vértigo y locura. Caminas de prisa, a ninguna parte, comes rápido sin saborear, amas huyendo de nada y de todo, quizá de ti. Y yo te observo, lento, lentamente, te incómodo con mis manías ingenuas, con mis ganas infinitas, con mis placeres desbordados, y vivo como en un corriente que roza el trigo en el campo, que ama explotando cada vez, cada beso, y se va, a tomar nuevos versos a buscar nuevas vidas para también dejarlas y vivir. Si te llamo cariño, ¿ Te incómoda ? Sé que sí, y no me importa. Porque te gano con mis rebeldías, pero no te muestro. Callo los secretos o los grito, según el día, y la pasión, el calor, y las ganas que te tenga. Que dulce es vivir así, y que gélido percibir sus corazones, sus destrozos. En la pureza de una verdad sencilla, en una caricia, en tus ideas, tus gestos, y tus actos encuentro tu verdad o tu mentira. Me sonrojo con tus ojos, me entretengo con tu cabello, que bonito es mirar desde aquí, que belleza nace desde las vistas del horizonte, ¿ Iremos juntos? No importa. Déjame admirarte o odiarte, déjame elegir, o huir. Y yo te dejaré sin respuestas con mis versos, te dejaré marchar, o llegar, o encontrar. Aunque sabes que lo importante se oculta en los silencios y las sonrisas. Mírame a los ojos ellos te confesarán lo que mis labios ya nunca dirán, ni mi aliento susurre ni mis frases muestren. Es un secreto de pura rebelión.

No hay comentarios:
Publicar un comentario