lunes, 17 de febrero de 2014

Poesía social: brutal.



 En estos días, 
Perdidos y bombardeados de información 
Anestesiados y dóciles 
Siendo cómplices 
En la legitimidad en la que la esclavitud se llama trabajo 
O la muerte por hambre
Aquí dónde el ocio, mis comodidades son el arma que asesina a otros
Mi ocio, su esclavitud
Y mis palabras rasgan en el pecho, 
Con lágrimas en los ojos
Renuncio a este mundo, a estas costumbres, 
Al bien estar que yo no pedí
Reniego ser un pájaro enjaulado
Deserto el adiestramiento civil
Está es una inspiración manchada de sangre, dolorosa, y aguda que a penas merece nacer
Porque palabras bonitas sobre actos horrendos es vender mi libertad, mi alegría
Pero si está es mi manera de luchar,
De no dejarme atrapar por las atrocidades
Que mi voz sea mi grito de guerra
Y mis palabras el arma que derrumba y hiere a la inconsciencia. 



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