viernes, 14 de febrero de 2014

Amaneciendo

 
Sé que comprendes las señales que te envió
Mis miradas pérdidas llegan hasta las puertas de tus ventanas y te susurran cómo el viento de la madruga suplicando que las dejes entrar,
Se perderán vagas y ajenas sino...
De qué valen centenas de miradas abandonadas en un callejón solitario pues? 
No sería amor 
No podríamos jugar a escondernos 
Yo tampoco podría refugiarme entre mis sábanas cálidas en un amanecer más que me despierten insolente mis pensamientos deseando acercarse a ti 
O escaparse de la cárcel de mi cabeza adoptando formas 
Aunque nunca lleguen, aunque cabalguen veloz entre las voces ajenas, y abran paso hasta tus manos 
No lograremos tocarlas, no lograrán tomarte de la mano y pedirte un segundo de silencio en nombre 
Del amor que ha muerto antes de nacer 
Del qué nunca quiso ser y se pidió la muerte por cobardía.
Continuaremos, yo dedicándote mis cartas rotas que nunca llegarán a ningún buzón y tú, tomando perpicazmente las gotas del olivo que escapen de entre mis manos
Sin una palabra de explicación, sin promesas, sin caricias, sólo te tomaré prestada cuándo apriete la inspiración y el volcán desee hacerse ceniza para volver a refugiarse
Te bañaré de luz con estas poesías sin que lo sepas,
Y si lo sabes, haremos cómo si nada de esto existiese de verdad
Porque no te puedo confesar lo mucho que me gusta leerte cómo a uno de mis poemas. 


No hay comentarios: