Esperar por siempre, sólo existen en las películas y en las canciones tristes, llega el día en que despiertas y ya no buscas verle en cada esquina que pasas, o que alguien tenga su misma manera de mirar, a quien puedas mirar para acordarte cuando no está, dormir y despertar soñando con que algún día despertará para tu realidad, o tú despertarás a la suya. El cuerpo cansa de esperar una caricia, las manos de tocar las suyas, los ojos de mirar a los suyos buscando algo escondido, y la rutina se hace lo más patético y aburrido, todas las noches querer, soñar, pensar, desear lo mismo.
Despiertas de ese sueño, que al fin de pasó de una
pesadilla que te deja muy mal sabor de boca, pero por fin dejas que se vaya,
dejas que todo caiga en el olvido, con un amargo hasta luego.
En fin, puedes volver a soñar.
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