Y amanecí.
Sosteniendo sobre mis manos
Una huidiza angustia
Era esquiva,
Y rodeada de “tonteos”
Sensaciones repentinas enmascaradas
Iba y venía,
Cómo quién no
sabía adónde ir
O de dónde venía
Hasta qué sostuve entre mis manos
Un latido tan opaco y abatido,
Se heló.
Cómo un filo de nieve cayendo lentamente.
Lo supe.
Amanecí sintiéndote de menos.
Quise correr…
¡Tan rápido como la luz!
O no quise… Oír mis murmullos.
Y paré.
Y sentí mi pecho
en una nevada.
Te sentí,
Y ardí en llamas.
Y entonces…Amanecí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario