La música rebota sobre mi colchón
Y que entiendan mi cabeza volante
Tan pérdida y errante
Es como un beso en la frente seguido en las mejillas
Todo el amor que se pueda desear
Flotando con las notas sobre una cómoda almohada después de inhalar el aire de mis pulmones
Puramente intoxicados de éxtasis juveniles
Tanto he crecido que aún sigo siendo un niño con ganas de destapar unas cuantas sorpresas
Las que quedan por encontrar todas las noches antes de susurra las buenas noches.
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