domingo, 1 de febrero de 2015

La música rebota  sobre mi colchón
Y que entiendan mi cabeza volante 
Tan pérdida y errante 

Es como un beso en la frente seguido en las mejillas 

Todo el amor que se puede desear 
Flotando con las notas sobre una cómoda almohada después de inhalar el aire de mis pulmones 
Puramente intoxicados de éxtasis juveniles 
Tanto he crecido que aún sigo siendo un niño con ganas de destapar unas cuantas sorpresas 
Las que quedan por encontrar todas las noches antes de susurrar las buenas noches

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