habitan inseparables el infierno y el cielo como pintados y obtenidos de vida, como una vez más en un cuadro del que yo hacia parte
, una lección cual yo creaba y debía aprender. Fieras corrían invisibles, como energías infundadas persiguiendo se entré sí. En aquel mar sucedió lo que aún con dificultad me cuesta entonar, pero
lo recuerdo tan vivo como una promesa del sostenido firmamento.
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