miércoles, 22 de enero de 2014

Querido trabajo, quejas a la vida.



 Empiezo aquí a contaros un poco sobre mi curiosa y apesar de que corta, intensa vida. Aclaro en primer lugar que dentro de este contenido habrán puntos subjetivos y puntos objetivos. 

 Para empezar, la mayor tarea, más dura por la que pasamos media vida preparándonos, y ni siquiera la hemos elegido. Resulta incluso imposible, aunque pocos lo han logrado, vivir sin ejecutarla: el trabajo. 

 El trabajo puede ser entendido de una cantidad de formas diferentes, también puede hacerlo con gusto, con pasión, o odiarlo. De todas formas quieras o no necesariamente estamos destinados a trabajar desde el día en el que nacemos ( y a este paso hasta casi la muerte). 


 Yo, por razones que ahora no mencionaré, he tenido la oportunidad de posponer la decisión que de cierto modo marcará toda mi vida, porque viviendo aquí en Brasil o en China seguramente tenga que trabajar para poder subsistir. 
Pero una y otra vez, siendo un poco ingenua me pregunto, " Y si no quiero, y si nada de lo que me este destinado es lo que realmente quiero hacer". Habrá realmente una alternativa para todas las personas que vivimos, digamos un poco al margen " del destino " qué este sistema nos guarde a todos? O seremos eternas personas caóticas? O seréis vosotros conformistas natos? 

 Las preguntas se seguirán acumulando, mientras yo sigo teniendo que vender mi tiempo, que inciso nadie me lo devolverá jamás, a cambio de unas cuantas "perras" y dada mi realidad de jóven, he tenido suerte de experimentar unas cuantas labores y comprender que el trabajo es la plaga del mundo moderno. En cuanto a lo que me dedico, eso sí sin duda alguna es indiscutible, me dedico a hacer cosas que cada vez más me acercan a huir de la esclavitud del trabajo. 

 Y puedo incluso decir que he trabajado más que muchos jóvenes que conozco, dejándome la piel por un poco de libertad, la que se me es permitid en esta sociedad, que también es mayor que en muchos otros lugares, por lo cual me siento afortunada. Pero cuál es el verdadero precio de esa libertad? 

 Yo me dedicaré a algo en mi vida, incluso creo que a simultáneas cosas a la vez, pero por lo que a trabajo respecta pretendo no vender mi tiempo, por ahora quizá deva seguir haciéndolo, hasta encontrar el mejor camino de subsistir sin vender mi tiempo. 

 Diréis que mi pensamiento es ingenuo, incluso simple, imposible, puede, también que de eso se trata la vida; intercambiar los servicios de una persona por dinero, cosa qué en economía no se les denomina personas, sino mano de obra. Y resulta que yo no quiero ser una de esas manos de obra y por eso es tan difícilmente complicado " elegir " a estas alturas algo cuándo ni siquiera estoy de acuerdo con ello.

 En fin, es importante ser alguien dedicado y esforzarse, por supuesto, pero yo prefiero esforzarme por ser libre. 

No hay comentarios: