Y cuando todo se acabe, entonces bailemos.
Los panchitos calientes, y un buen paraguás, una chamarra muy gorda, la musica que te encanta sonando alto, lo mejor para combartir un mal dia, una mala semana, o una mala racha, es levantar la cabeza pornerte los cascos y salir a la calle cantando alto, como si nadie te estuviera viendo, olvidar el paraguas y mojarte de los pies a la cabeza.
Es mejor estar en mi pequeño mundo de fantasia que en la realidad, vivo perdida en mis pensamientos, y a menudo me encuentro riendome sóla al recordar las risas que compartimos, cantando sóla por la calle y darme me cuenta de que la gente me esta viendo y seguir a mi ritmo, simplemente prefiero estar en mi mundo y es asi como me gusta ser.
Perderme por viejos recuerdos, momentos graciosos, escenas de mi infancia, tardes calurosas de verano, mas bien no vivo perdida por cuál quier lado, como cuando somos niños y crecemos, dejando toda una ilusión y unas ganas de vivir atrás, creciendo y dandonos cuenta de la realidad del mundo, dejando atrás tades en que lo más preocupante era intentar vestir a mi munheca o querer quedarme un rato más a jugar, de todo lo genial de la infancia sólo quedan las ganas de querer volver, en un tiempo en que sólo había miedo a la oscuridad, y ha los viejos feos, cuando protestaba para no comer las verduras, me pasabá horas bailando alante de un espejo, o hablando sóla, en mi mundo. Creo que lo único de ese que era el mundo perfecto sólo quedan mis hugas a mi mundo perdido. Tan dificil es crecer, y darse cuenta que nada es igual ha cúando eramos niños, y no necesitabamos más que la imaginación para estar felizes. Quería sólo volver a importarme de mi querida muñeca, de sus tirabuzones rubios, y su vestido color rosa; nada de mentiras, o verdades, sólo volver a no entender nada, a no tener que elegir un lado, o una persona, o amar, estar triste cuando no pudiera salir ajugar, creer que al final es bonito y dormir abrasada e ella,
Todo cambió, los niños crecieron, los juegos quedarón atrás con la simplicidad de la sonrisa de un niño, y la honestidad de un abraso.
Los verdaderamente especial no se lo lleva ni el tiempo..
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