martes, 25 de enero de 2011

Enfin, creo que hoy tambien te veré en mis sueños, esos en que solo existe lo simple y prefecto






El amanecer era de otoño. Una gasa de niebla

luminosa llenaba el aire; ni un ruido, ni un

signo de vida rompía la calma del crepúsculo.

A lo lejos se oía el murmullo del mar, lento,

tranquilo, sosegado…








Veían algo; pero era en el interior del alma, en esas

regiones misteriosas donde brotan los amores y los

sueños..


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